Sociedad Lírica Complutense

Boletín informativo de la SOCIEDAD LÍRICA COMPLUTENSE

www.liricacomplutense.com     |     27/10/2015

El viernes día 18 de diciembre, en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares, en concierto con carácter participativo

La Sociedad Lírica Complutense interpretará la 'Misa de la Coronación' de Mozart

 

Alcalá de Henares, 27/10/2015

 

Después de haberla interpretado en años recientes en Venecia (Basílica de San Marcos, 2010) y en Lovaina (Iglesia de Sint-Pieterskerk, 2011), la Sociedad Lírica Complutense reeditará una de sus más aclamadas obras de repertorio, la 'Krönungsmesse' (Misa de la Coronación), de W.A. Mozart. Esta vez será en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares, el próximo 18 de diciembre, dentro del ciclo de conciertos de Navidad. En el mismo, participarán solistas, orquesta y coro de la Sociedad Lírica Complutense y está previsto que también asistan a este evento todos aquellos cantantes que lo deseen, ya que la SLC quiere que sea un concierto con carácter participativo, abierto a todos aquellos aficionados a la música coral que se puedan animar. Los ensayos darán comienzo el viernes 6 de noviembre, a las 20:00 horas, en la sede de la SLC en el Centro Cultural 'La Galatea'.

 

Según una difundida tradición, la Misa de la Coronación (Krönungsmesse) KV 317, fue compuesta por Mozart para la celebración del 28º aniversario de la coronación de la imagen de la Virgen que se venera en el santuario de Maria Plain, lugar de peregrinación situado en las proximidades de Salzburgo. Sin embargo, estudios posteriores (Karl Pfannhauser, 1963) certifican que la misa recibió ese nombre porque fue interpretada en alguna de las ceremonias de coronación que tuvieron lugar en Praga, bien fuera la del emperador Leopoldo II (a primeros de septiembre de 1791) o más probablemente en la coronación como emperador de Austria de su sucesor Francisco I, en agosto de 1792.

 

Fechada en marzo de 1779, se nos muestra como una obra evolucionada y brillante, de orquestación eminentemente sinfónica y llena de mórbidas y bellas melodías. Especial referencia merece el Agnus Dei, cuyo tema utilizará Mozart, años más tarde, en el aria "Dove sono", cantada por la Contessa di Almaviva en la ópera Las Bodas de Fígaro. El deseo de unidad y cohesión interna aparece explícito en el hecho de que Mozart emplee el mismo tema del Kyrie inicial para las palabras finales del texto litúrgico "Dona nobis pacem". La misa está en la tonalidad de do mayor y escrita para cuarteto solista y coro mixto (SATB).

 

El Kyrie empieza sin introducción orquestal, en un Andante maestoso con el que Mozart construye un digno pórtico a través de la triple invocación. Tras los solemnes interludios de ritmo punteado, los solistas, desviándose hacia la tonalidad menor, entonan el Christe eleison. De modo análogo se inicia el Gloria: Mozart reparte el texto entre las partes solistas desde el Domine Deus. Más adelante recurre a una especie de estilo de motete (Miserere, Suscipe) con breves imitaciones previas. Tu solus Altissimus impone a la soprano las notas más agudas; Jesu Christe las más graves. Esto, como también el fugato que empieza con los solos, pertenece al vocabulario tradicional de la exégesis.

 

El Credo da comienzo con un preludio orquestal de sólo cuatro compases y la declamación al unísono de las primeras palabras: Credo in unum Deum. Vigorosos acentos forte-piano subrayan las palabras Dominum Jesum Christum, lineas descendentes describen el Descendit de caelis y Et incarnatus est. Sigue el Crucifixus con alteraciones armónicas, y un vacilante Et sepultus est. Et resurrexit refleja la Resurrección y Et unam sanctam ecclesiam se aferra al Do mayor, que es la tónica de la Misa.

 

El Sanctus es conciso; la mención del Cielo (in excelsis) induce a Mozart a componer extensas modulaciones cantadas sin texto. El Benedictus, que forma parte en realidad del Hosanna, fue separado de éste y musicalizado tras su conversión, mientras se continuaba rezando el misal en silencio. El compositor tuvo aquí más tiempo disponible. Mozart empieza por escribir el preludio para cuerdas, de ocho compases, y una parte expresiva para solistas. También se toma su tiempo con el Agnus Dei, escribiendo un aria para soprano de carácter intimista. A partir ésta comienza el Dona nobis pacem con un préstamo del Kyrie. Llama la atención asimismo el anhelo de paz por su extensión y su insistencia; dada la escasez de tiempo resulta éste otro recurso para estabilizar el contexto formal de la misa en su conjunto.

 

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