CLAVILEÑO

Notas del Compositor

 La composición trata de ambientar amablemente este episodio de la universal novela de Cervantes. 

En la Introducción se establecen ya la mayoría de los temas musicales que servirán al desarrollo del texto a lo largo de toda la obra. El carácter épico, mágico y a veces humorístico, antecede a la solemnidad del coro que nos introduce en la historia. Al final del movimiento aparecen los solistas presentándose, Don Quijote cantado por el  barítono y Sancho Panza que hablará sorprendentemente a través de la mezzosoprano. Este cambio aporta contraste a los duetos entre ambos y, a mi parecer, resalta musicalmente el antagonismo que existe en la captación de la realidad de los dos protagonistas.

Es de destacar que hacia el  final del segundo libro de El Quijote los papeles se invierten sutilmente entre el caballero y el escudero, este hecho es relevante en esta obra porque Sancho tiende a cantar más grave cuando alude a su ideal gobierno de la ínsula.

Los seis movimientos de la obra recorren estilos musicales de muchas épocas de la historia de la música simbolizando la universalidad del Quijote. Se incluyen  lenguajes incluso anteriores al Siglo XVI, como en el caso del segundo movimiento que recuerda a una monodia medieval.

El tercero es un tiempo instrumental en el que imagino a Don Quijote a solas, contemplando ensimismado el caballo mecánico e imaginando que una vez que todos los mecanismos se ponen en marcha adquiere el fabuloso poder de volar. Este movimiento representa el "vuelo" de Clavileño dentro de la mente del ingenioso caballero.

A partir de este punto empieza la parte más teatral de la obra con el coro del Salvaje y Don Quijote persuadiendo a Sancho de que destierre su miedo y monte en la máquina (cuarto movimiento) y el presunto vuelo del quinto, donde la música se torna incidental y al servicio de la acción escénica que acompaña el grotesco "viaje" de nuestros personajes.

La aventura  termina con un coral con semejanzas al estilo de los preludios corales del barroco, de aire popular y alegre; para la celebración, agradecimiento y despedida, réplicas de los solistas y una triunfal coda que viene del primer tiempo y unifica formalmente la composición. 

Me gustaría hacer notar que esta obra, siendo un estreno absoluto y de compleja ejecución, ha requerido un enorme esfuerzo en su preparación por parte de los músicos de la orquesta, coro y solistas, así como de su director y colaboradores. Quisiera agradecérselo personalmente a todos ellos, por su arte, excelente dedicación y refinado trabajo en equipo.

 

Mario Gosálvez Blanco