SINOPSIS DE LA AVENTURA DE CLAVILEÑO

Los Duques han recibido a Don Quijote y a Sancho en su palacio dispuestos a divertirse a costa de la credulidad de ambos. Caballero y escudero, en su simplicidad, no pueden imaginarse que señores tan principales les estén embromando.

Cae la tarde. En un ameno jardín del palacio los Duques conversan con Don Quijote, Sancho y la dueña Doña Rodríguez; criados y doncellas les sirven frutas y refrescos.

Gradualmente se empieza a oir el sonido de un lejano y triste pífano al que acompaña un tambor destemplado. El lento y acompasado son llega a primer plano. La concurrencia se alborota. Don Quijote muestra su asombro, Sancho se asusta y busca cobijo tras su señor. Entran dos tipos enlutados que aporrean sendos tambores y el tañedor del pífano. Tras ellos marcha un heraldo que anuncia ser Trifaldín, lacayo de la Condesa Trifaldi.

Salen todos a recibir a la Trifaldi mientras Sancho y la ridícula Doña Rodríguez, que no está enterada de la broma, se pelean.

Vuelven a sonar los pífanos y los tambores; entra un procesión de doce dueñas que escoltan a la Trifaldi a quien da la mano su escudero Trifaldín, que es el mayordomo de los Duques.

La Trifaldi cuenta la extravagante historia de la princesa Antonomasia, hija de la reina Maguncia, engañada por Don Clavijo, que es un trepa de cuidado. La reina Maguncia se muere del disgusto y el gigante Malambruno condena a la Trifaldi y a todas las dueñas a que les salga barba por ser culpables de la tragedia que causa la muerte a la reina.

Para desfacer el encantamiento de las barbas es preciso que Don Quijote libre combate con Malambruno allá en su lejano feudo; para ello ha de volar a lomos de un mágico caballo de madera llamado Clavileño.

Don Quijote se muestra dispuesto al instante a acudir en remedio de la Trifaldi y sus dueñas; Sancho no quiere ir y el Duque ha de recurrir al cohecho indicándole que si no cabalga en Clavileño no hay gobierno de ínsula que valga. Sancho accede a regañadientes.

Unos hombres llegan portando a Clavileño al jardín de los Duques en medio de otra extravagante procesión de salvajes que retan al "valeroso caballero" a que cabalgue. Para que no sufran del mareo de las alturas, caballero y escudero han de taparse los ojos. Sancho se muere de miedo y Don Quijote aguanta el tipo.

Los sirvientes de los Duques aparejan toda suerte de petardos, ruidos, fogatas y chamusquinas y soplan con grandes fuelles y abanicos para dar la sensación de que los jinetes van por los aires.

Don Quijote y Sancho hacen discursos sobre los cielos y las estrellas, por donde creen estar atravesando, entre las carcajadas de todos los asistentes a la broma. Un estallido final da en el suelo con caballero y escudero que aparecen de nuevo en el jardín de donde partieron.

Para rematar el feliz término de la aventura, Don Quijote encuentra un pergamino pendiente de su lanza en el que el gigante Malambruno se da por satisfecho al comprobar el valor de Don Quijote por el solo hecho de haber emprendido el viaje.

La Trifaldi, las dueñas y toda la concurrencia gritan “milagro” porque ya se han caído las barbas de todas las señoras.Gran fanfarria final en la que los Duques, Don Quijote y Sancho abandonan el jardín donde ha transcurrido toda la farsa y entran en el palacio para pasar la noche.